7 de febrero de 2013.
Salimos de Montevideo a las 12 del mediodía y
llegamos a Bogota a las 22,30, estuvimos en transito 13,30 horas
(diferencia horaria de -3 horas).
Con una población total de 46 millones y
superficie de 1.148.748 km, su capital Bogota situada en el departamento de Cundinamarca
en la parte oriental de cordillera de los Andes se levanta monumental a 2600 metros
de altura, con 10 millones de habitantes y una cuadricula de 400 calles por 200
carreras aproximadamente.
8 de febrero de 2013.
Bogota
Iniciamos con city tour desde las 9 hasta las
14. Recorrimos varias zonas desde Los Rosales hasta el barrio histórico de la
Candelaria.
Los bogotanos se caracterizan por su
amabilidad, un tráfico insoportable y su gran patrimonio histórico.
Tienen un sistema de estratificación social que
va del sector 1 al 6 y según donde viven pagan sus impuestos; un sistema de
tránsito par e impar de placas para circular según el día; las
universidades son en su gran mayoría privadas y caras y con un sistema de becas
y prestamos bancarios; la colimba es obligatoria
cuando terminan el bachillerato y si tienen un hijo pueden tener suerte que “no
se lo quiten”. La gran mayoría de los colombianos saben manejar
armas.
La seguridad es extrema, con todo
tipo de ellas, desde privados hasta militares con perros en cada esquina.
Fuimos a una tienda especializada en oro y
esmeraldas en el cual nos demostraron desde como se extrae hasta que llega a
nuestras manos. Nos enseñaron a distinguir una verdadera de una falsa (la falsa
a través de un lente se ve como una piedra marrón, mientras la verdadera
conserva el color verde). Conseguí ver una pieza valuada en usd 64000.
La iglesia subterranea es considerada como uno de los logros arquitectónicos y artísticos
más notables de la arquitectura colombiana, otorgándosele incluso el título de
joya arquitectónica de la modernidad. La importancia de la Catedral, radica en
su valor como patrimonio cultural, religioso y ambiental. En 2007 mediante un concurso para elegir las 7 Maravillas de
Colombia; la Catedral obtuvo la mayor votación; convirtiéndola en la
Maravilla No.1 de Colombia. Ya de vuelta paramos a cenar en Santa Fe comida típica colombiana (picada grande con carnes y verduras y Ajiaco, una sopa de pollo). Estábamos exhaustos y nos fuimos a dormir.
9 de febrero de 2013.
A las 8AM nos pasaron a buscar nuestros amigos bogotanos (Javier y Catalina) para subir a Monserrate. El Cerro de Monserrate es el símbolo por excelencia de Bogotá. Funicular que transporta a diario a los capitalinos y turistas, que se empezó a construir en 1926 y fue terminado en 1928.
Al
levantar la mirada desde cualquier punto de la ciudad, es imposible no toparse
con aquel cerro que la vigila. Don
Juan de Borja, Presidente del Nuevo Reino, fue quien autorizó la construcción
en el lugar de una capilla dedicada a la Virgen Morena de Monserrat, cuyo
santuario se encuentra ubicado en la provincia de Barcelona, en España.
9 de febrero de 2013.
A las 8AM nos pasaron a buscar nuestros amigos bogotanos (Javier y Catalina) para subir a Monserrate. El Cerro de Monserrate es el símbolo por excelencia de Bogotá. Funicular que transporta a diario a los capitalinos y turistas, que se empezó a construir en 1926 y fue terminado en 1928.
Y como quien se resiste a detenerse al paso del tiempo, en diciembre de 2003, el Funicular inició una nueva etapa con un diseño más moderno en sus coches, que ahora abren sus puertas al cielo con un techo de cristal, para que nadie pueda perderse ni un solo detalle de los bosques que circundan la ciudad, su hermosa panorámica y los bellos atardeceres.
Y sin romper la armonía de la naturaleza ni perturbar el paisaje, un teleférico y un funicular facilitan el acceso a miles de personas que también desean alcanzar la cumbre. Asentado en la cima del cerro, como atalaya imperturbable, un hermoso Santuario preside y vigila tanto la ciudad capital como la sabana verde y apacible que le sirve de tapete.
En el bosque andino bajo existen algunas comadrejas, runchos y cánidos. En cuanto a las aves hay mirla negra, golondrina, cernicalo, chirlobirlo, copetones, cucaracheros y varios mas. Compramos te de coca, caramelos de café y nos tomamos te de panela.
Luego nos dirigimos al Museo Botero, una joya más del arte
colombiano. La lentitud
en la toma de decisiones por parte de las autoridades antioqueñas le llevó a
aceptar la propuesta del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, de donar su colección a
Bogotá. 
Aunque Peñalosa propuso construir un nuevo museo para albergarla, el
artista prefirió entregar su colección particular de arte, valorada en más de
200 millones de dólares, al Banco de la República de Colombia, en Bogotá,
institución con una larga trayectoria de actividades culturales relacionadas
con la numismática, el arte y las bibliotecas, y en cuya Biblioteca Luis Ángel Arango había
expuesto años atrás la serie de La Corrida.
Alberga una numerosa colección de obras donadas con la intención de difundir las artes y la cultura en su país natal. De las obras, 87 corresponden a su colección personal de arte universal y el resto, cerca de 123 piezas, fueron realizadas por el mismo artista. Inicialmente de piezas precolombinas, posteriormente de arte colonial y más recientemente de dibujo, pintura y escultura moderna universal. Hasta 1999, todas sus colecciones se hallaban dispersas en los apartamentos del artista en Nueva York, París, Montecarlo y Pietrasanta, además de un depósito en un banco suizo.
Alberga una numerosa colección de obras donadas con la intención de difundir las artes y la cultura en su país natal. De las obras, 87 corresponden a su colección personal de arte universal y el resto, cerca de 123 piezas, fueron realizadas por el mismo artista. Inicialmente de piezas precolombinas, posteriormente de arte colonial y más recientemente de dibujo, pintura y escultura moderna universal. Hasta 1999, todas sus colecciones se hallaban dispersas en los apartamentos del artista en Nueva York, París, Montecarlo y Pietrasanta, además de un depósito en un banco suizo.
Aunque ya el grueso de la colección de artistas internacionales había sido cedido por Botero a Bogotá, éste decidió reunir un nuevo conjunto de cerca de 21 piezas (Matta, Lam, Stella, Rodin, etc.), para ser donado al Museo de Antioquia. La Curaduría del Museo Botero de Bogotá fue realizada por el mismo Fernando Botero con el apoyo de María Elvira Escallón y José Ignacio Roca. Una de las cláusulas de la donación, fue que ninguna obra donada podía ser prestada o cambiada de ubicación luego de colgada. Por ello, el montaje de las obras se mantiene tal cual como Botero lo decidió. La colección de 87 piezas de arte internacional donadas por el artista, se divide en varios núcleos:
Aunque Botero reconoce que no le gusta Dalí, admite que compró esta pieza
porque consideraba que ayudaba a "completar" la colección.
El resto
de la sala está conformada por óleos de gran formato de artistas
muy diversos, que oscilan entre el
El siguiente espacio, dedicado a la escultura, incluye obras
de Aristide Maillol, Alexander
Calder, Anthony Caro, Giacomo Manzú, Henry Moore
y Max Ernst,
entre muchos otros artistas. La colección de cerca de 123
piezas incluye numerosos óleos, dibujos, pasteles, sanguinas y esculturas
realizadas por Botero especialmente durante los últimos veinte años. Su
producción más temprana (cuarentas, cincuentas y sesentas) no se encuentra
representada.
Estos períodos pueden encontrarse en la exposición permanente del
Museo Nacional de Colombia, también en Bogotá.
Dentro de la colección se destaca una versión boteriana de la
"Monalisa" de Leonardo da Vinci y una parte de la primera
serie sobre la violencia en Colombia ("Pablo Escobar",
"Tirofijo", "Carrobomba", "La masacre de Mejor
Esquina", etc.), entre otras. La última serie sobre la violencia en
Colombia, está en la colección del Museo Nacional de Colombia. Igualmente, en
el segundo piso hay una sala dedicada a esculturas de pequeño y mediano formato
elaboradas en bronce y mármol.
Luego nos dirigimos, pasando por
la Plaza de Toros a almorzar en la casa de unos familiares de Javier y Catalina
(la casa de lucho), donde la pasamos re bien, comiendo un asado. Después de
descansar salimos a cenar con una amiga de Patricia a un lugar típico bogotano
y donde realizaban una especie de representación del carnaval de Barranquilla. Todo
muy pintoresco y animado musicalmente, hasta nos animamos a bailar un ratito.
10 de febrero de 2013.
Hoy nos toco shopping y almorzamos carne de cerdo con acompañamiento
típico.
Hicimos nuestras últimas compras en Bogota para partir a las 14.15 a Cartagena. Al arribar el clima y nuestro animo cambio radicalmente, pasando de la pesadez (por la altura) y mal clima de Bogota a la calida y húmeda Cartagena. Inmediatamente nos alojamos en el Hotel Delirio y salimos a recorrer la ciudad donde fuimos a través de sus hermosas callejuelas hasta el Café del Mar (donde no sirven café!) a comer y tomar algo y disfrutar de otro atardecer espectacular sobre la muralla de esta increíble joyita. De noche salimos de Rumba en chiva (La Coqueta). arepa de huevo) y admirar el hermoso paisaje. El paseo incluye parada en una popular discoteca (Leblon). Nos tomamos una cervezas y volvimos caminando, donde a la vuelta del hotel cenamos una picada de carne tradicional alrededor de medianoche.
12 de febrero de 2013.
Hoy nos toco visitar el Museo Histórico de la Inquisición. Contratamos un guía para hacerlo mejor.
En Septiembre de 1610 fue instaurada la Inquisición en Cartagena de Indias.
El Santo Oficio permaneció en Cartagena de Indias hasta 1811 cuando estalló el movimiento independentista y los inquisidores fueron expulsados. Luego habrían de regresar en 1815 con El Pacificador Pablo Morillo, hasta 1821, año en que fueron erradicados definitivamente.
Fue edificada frente a la actual plaza de
Bolívar, en los lotes que ocuparon tres casas que el Santo Oficio había
arrendado desde 1610 cuando inició sus actividades y que demolió en 1630, una
vez las adquirió y decidió construir su sede.
Durante el bombardeo realizado
por Vernon a la ciudad en 1714, una bomba desmanteló la casa y hubo que
derribarla. A raiz de la falta de recursos, el inmueble, que albergaba la sede
de los tribunales y servía como cárcel, no pudo ser reconstruida sino hasta
1770, tiempo durante el cual, el tribunal tuvo que funcionar en la casa del
inquisidor más antiguo.
De acuerdo al historiador español Enrique Marco
Dorta, la fachada del Palacio, con sus rejas en la planta
baja y los balcones en el piso superior, presenta la fisonomía característica
de las casonas coloniales de Cartagena y su portada, en uno de los ejemplos más
significativos del Barroco en nuestro territorio: "las pilastras
rehundidas que flanquean la puerta sostienen un entablamento, cuyo friso está
decorado con estrías verticales, a modo de triglifos, colocados encima de las
pilastras y de la clave. El frontón dibuja una amplia y caprichosa curva, cuyo
tímpano está ocupado por un escudo rodeado de una moldura mixtilínea, terminada
en espirales.
Otra moldura mixtilínea encierra todo el conjunto de la portada que, como otro detalle de barroquismo, presenta complicadas molduras en las jambas y arco de la puerta.
Sobre las espirales de la moldura anterior hay una
venera con una cruz que tiene en el fondo una inscripción que indica la fecha
en que se construyó: año 1770". Sobre esta fachada principal, aún se
pueden ver los restos del escudo del Tribunal que fue destruido por los
patriotas el 11 de noviembre de 1811, quienes también quemaron todos los
archivos. Al interior, la construcción se organiza alrededor de un patio
central rodeado por arcos de medio punto apoyados en pilares ochavados.
En la fachada lateral, sobre la antigua Calle de la Inquisición, aún se encuentra una pequeña ventana, defendida por una gruesa reja, que sirvió como buzón secreto donde se depositaban las denuncias que hacían los ciudadanos de manera anónima ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y que daban lugar a largos y minuciosos procesos.
En los años cuarenta del siglo XX y con el fin de ser
adaptada como sede de la Academia de Historia, esta casa fue sometida a un
proceso de restauración por Miguel S. Guerrero y el conocido historiador de la
ciudad Donaldo Bossa Herazo, quien a pesar de estar bien intencionado en la
restauración, la despojó de los pañetes originales, hechos con base en cal y
los reemplazó por un revoque de cemento, acción que despojó a la casa de una
parte importante de su historia, por cuanto en la actualidad hay evidencia que
este inmueble poseyó pintura mural, oculta bajo diferentes capas de pintura,
que fue irremediablemente destruida al reemplazar el pañete.

En 1997 y con
recursos de la Nación, se inició nuevamente un proceso de restauración que
busca recuperar en la casa, elementos que perdió en las anteriores
restauraciones, permitir que continúe como sede de la Academia de Historia y
que además pueda servir como Archivo Histórico de la Ciudad.
Otra moldura mixtilínea encierra todo el conjunto de la portada que, como otro detalle de barroquismo, presenta complicadas molduras en las jambas y arco de la puerta.
En la fachada lateral, sobre la antigua Calle de la Inquisición, aún se encuentra una pequeña ventana, defendida por una gruesa reja, que sirvió como buzón secreto donde se depositaban las denuncias que hacían los ciudadanos de manera anónima ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y que daban lugar a largos y minuciosos procesos.
La restauración del Palacio hace parte del proceso cultural que se inició en Cartagena hace
algunos años y que tiene como fin especial, la construcción del gran Centro
Cultural abierto a la historia y a las manifestaciones culturales conectadas
con instituciones similares del Caribe colombiano.
El gran Centro Cultural tiene como eje el edificio del Palacio de la Inquisición, joya del Patrimonio, el Museo Histórico y el Archivo Histórico. Para construirlo se estableció el proceso de restauración de la siguiente manera: se gestionó un proyecto ante el gobierno Nacional que se logró aprobar a través del fondo Nacional de Regalías y con algunos fondos complementarios de la Alcaldía se lograron completar tres mil millones.
El gran Centro Cultural tiene como eje el edificio del Palacio de la Inquisición, joya del Patrimonio, el Museo Histórico y el Archivo Histórico. Para construirlo se estableció el proceso de restauración de la siguiente manera: se gestionó un proyecto ante el gobierno Nacional que se logró aprobar a través del fondo Nacional de Regalías y con algunos fondos complementarios de la Alcaldía se lograron completar tres mil millones.
El Palacio se divide en dos
partes, el Archivo Histórico y el Museo Histórico. En el primero se encontrarán
los documentos que interesan a la historia de Cartagena desde finales del S.
XVIII., lo demás todo se perdió. En el Museo se manejan dos grandes temas: la
Inquisición en la planta baja y en la planta alta, toda la historia de
Cartagena en cuadros, maquetas, videos y paneles. La persona se aproxima a todo
lo que ha sido la ciudad desde el poblado indígena de Kalamary hasta nuestros
días.
El documento más antiguo es una
escritura pública de compra y venta de esclavos de 1790.
Siempre ha sido el Santuario de la Virgen de la Candelaria, Patrona de Cartagena, y su imagen, que se encuentra en el retablo dorado de la capilla, es muy venerada por el pueblo católico de la ciudad y alrededores. El Papa Juan Pablo II coronó canónicamente la Virgen el domingo 6 de julio de 1986 en su visita Apostólica a Cartagena.
Posteriormente, los antiguos cartageneros también lo llamaron Cerro de la Cruz por la cruz que lo corona. Sobre su cima se encuentra una hermosa iglesia y convento colonial construidos entre 1609 y 1611. El claustro del convento es uno de los más bellos de la ciudad colonial de Cartagena y de toda Colombia. Parece ser que en los años de la Colonia existía en su cima un adoratorio Clandestino donde los indios y esclavos africanos adoraban a una deidad llamada "Buziriaco" o "Cabro Urí" que tenía apariencia de un macho cabrío.
Luego visitamos el Castillo San Felipe de
Barajas, es una fortificación
situada sobre un cerro
llamado San Lázaro y fue construido en 1536 durante a la época colonial española.
Sufrió constantes
ataques por parte de los ingleses y franceses, siendo el comandante francés Barón de Pointis quien
tomara el castillo a mediados de 1697. En 1984, la Unesco incluyó el centro histórico de la ciudad de Cartagena
de Indias, el conjunto de sus fortificaciones y el castillo San Felipe de
Barajas dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad. 7 maravillas de Colombia,
reconocimiento que le acredita como una de las más grandes estructuras
construidas en territorio colombiano, luego de una encuesta realizada por el periódico
El Tiempo.
También hace parte del
patrimonio histórico y cultural de Colombia, según el Ministerio de Cultura. A lo largo de toda su historia, la
fortificación militar ha sufrido varias remodelaciones con el fin de evitar su
deterioro y mantener conservado un monumento importante, no solo para el pueblo
cartagenero, sino también, para toda Colombia.
Hoy en día sirve como un
atractivo turístico
y es el lugar de importantes eventos y reuniones sociales. El 14 de abril de
2012, el castillo fue el escenario principal de la cena de bienvenida en la
celebración de la VI Cumbre de las Américas.esclavos africanos. ladrillo
y la roca,
y su ubicación geográfica obedecía a una estrategia
militar, debido a la excelente elevación del terreno (40 metros sobre el nivel del mar).
Gracias a esta
considerable altura, se divisaba cualquier movimiento del enemigo y por
consecuencia, se minimizaba el tiempo de reacción sobre cualquier intento de
invasión.
La edificación del fortín supuso la protección de la ciudad de
Cartagena ante los ataques de los franceses comandados por de Pointis
en 1697 y de los ingleses liderados por el militar
Edward Vernon. soldados,
junto con 186 buques
y 2000 cañones, mientras que el militar español
Blas de Lezo
(su verdugo y protector de la ciudad) se defendió solo con 3600 hombres y seis
buques. Dios
te maldiga Lezo!], mientras que éste le replicó: «Para venir a Cartagena es
necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta
solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres».
Fue construido por los españoles como un fortín inexpugnable, sinónimo de poder
y supremacía. Bolívar en aquella época, estuvo al frente de
la construcción, mientras que el ingeniero Ricardo Carr le fue encargada la
elaboración de los planos.
Durante el levantamiento se instalaron ocho cañones
y cuatro artilleros como mecanismos de defensa; el fortín también
estaba custodiado por veinte soldados. Sin embargo, la fortaleza sufrió varios
desperfectos luego de que en 1697 fuese atacada por el barón de Pointis. Con el
transcurrir del tiempo, la enorme estructura fue objetivo de múltiples
remodelaciones. Además de los ocho cañones originales, se instalaron otras
cincuenta y cinco piezas para completar un máximo de sesenta y tres cañones,
todos acondicionados con su propia cuerpo de artilleros, luego de que el
militar Antonio de Arévalo emprendiera las labores a
mediados de 1762.
La construcción del fortín militar obedeció en
gran parte a una estrategia militar, no solo por el posicionamiento
estratégico, sino también por la mayoría de métodos defensivos utilizados en
aquella época. Las paredes externas que conforman y rodean la enorme estructura
de piedra se edificaron de manera oblicua con el objetivo de contrarrestar los
ataques militares de los adversarios.
Debido a su imponente estructura y la forma geométrica en que fue edificado, se
le considera una de las más grandes obras construidas en todo el continente de América.
La edificación tuvo un costo aproximado de 13 235 pesos de oro y la
culminación de las obras se dio en 1798, después de un arduo trabajo que duró
más de tres décadas.cerro de San Lázaro,
nombre con el que se conoció anteriormente a la fortificación.
Colombia
declarado Patrimonio de la Humanidad
por la Unesco,
debido a su imponente y completa arquitectura colonial.
Aunque fue construido
hace mucho tiempo, todavía se conservan las baterías, las garitas, el aljibe, las
residencias, y los túneles subterráneos que fueron utilizados como resguardo. En la
parte subterránea también se encuentran unos cuartos especiales donde se puede
albergar a más de trescientas personas. Se construyeron por lo menos siete
baterías: San Lázaro, Santa Bárbara, la Redención, San Carlos, los Apóstoles,
la Cruz y el Hornabeque, todas distribuidas estratégicamente.
Gran parte del césped ha revestido
diversos sectores y áreas del castillo como las almenas y los paramentos. Justo
en frente del castillo se encuentra una estatua
del almirante
español
Blas de Lezo,
comandante militar y defensor de Cartagena de Indias en los años 1700.
Otro monumento ubicado en las cercanías del castillo son «las botas viejas», un
sector histórico y de gran afluencia para los turistas. Las estatuas (dos pares
de zapatos) fueron erigidas en 1943 en representación del poeta colombiano Luis Carlos López, conocido con el apodo de El Tuerto, por el poema A mi ciudad nativa. A unos pocos
metros se encuentra la escultura de la India
Catalina, quien fuera hija de un cacique y gobernante de una tribu
etnia; Catalina fue obra del escultor español Eladio Gil Zambrana.
El fortín presenta una arquitectura clásica de la época militar española, donde se encuentra gran cantidad de plazuelas localizadas en varias partes del castillo y varias garitas que muestran un estilo renacentista. Las paredes son altas y extensas, se evidencia también gran cantidad de corredores y de sitios edificados estratégicamente como resguardos y túneles de más de 600 metros de longitud.
Luego visitamos el Museo de la Esmeralda donde nos hicieron un recorrido desde su estado natural hasta transformarse en una joya preciada.
Nos ganamos una
pequeña muestra como un presente del Museo.
Cenamos a la luz de las velas en la Plaza de Santo Domingo, frente a su Iglesia.
El fortín presenta una arquitectura clásica de la época militar española, donde se encuentra gran cantidad de plazuelas localizadas en varias partes del castillo y varias garitas que muestran un estilo renacentista. Las paredes son altas y extensas, se evidencia también gran cantidad de corredores y de sitios edificados estratégicamente como resguardos y túneles de más de 600 metros de longitud.
Luego visitamos el Museo de la Esmeralda donde nos hicieron un recorrido desde su estado natural hasta transformarse en una joya preciada.
Cenamos a la luz de las velas en la Plaza de Santo Domingo, frente a su Iglesia.
13 de febrero de 2013.
Hoy tomamos un tour al Volcán del Totumo, cono
volcánico lleno de lodo y conocido por sus propiedades terapéuticas y de gran
diversión, que se encuentra ubicado en la zona rural del municipio de Santa Catalina (Bolívar), junto a la Ciénaga del Totumo. Galerazamba y Pueblo Nuevo
son los más cercanos al mismo.
La formación
presenta una escasa elevación
(aproximadamente veinte metros), para llegar a su crater
es preciso ascender por una rústica escalera de madera por el lado derecho y allí
dentro los lugareños te realizan masajes relajantes, te sacan fotos con tu
propia cámara y luego de bajar por la parte izquierda te limpian el lodo las
mujeres en la ciénaga y los niños las chinelas (cada item tiene un costo extra). Luego nos dirigimos al poblado de Manzanillo para almorzar al lado del Mar
Caribe. Experiencia única!
Recorrimos la ciudad con sus
calles y casas hermosas hasta Las Bóvedas de la muralla (se ubican entre los
fuertes Santa Clara y Santa Catalina. Se considera el último proyecto de la
Colonia realizado dentro de la ciudad amurallada. Tiene 47 arcos y 23 bóvedas.
Tuvo uso militar durante la Colonia y en la Independencia sirvió de cárcel.
Luego de su restauración, en ellas funcionan tiendas de artesanías y
antigüedades, bares y galerías), donde compramos algunos objetos de un artista
local llamado Alejandro López y admiramos la casa de Gabriel García Márquez.
Cenamos en la Plaza de San Diego
y nos tomamos unos tragos en el Hard Rock Café.
14 de febrero de 2013.
Isla de Barú
Traslado a Isla de Barú, Check in
en Hotel Royal Decamerón (block 7, piso 2, habitación 05, o sea 7205), almuerzo,
playa, bar, cena.
15 de febrero de 2013.
Desayuno, playa, piscina,
almuerzo, cambio de habitación (3101), playa, piscina, bar, al retornar a la
habitación había champán y frutas tropicales. Cenamos a la carta en el
restaurant Il Forno (comida italiana).
16 de febrero de 2013.
Nos comimos las frutas (7am), desayuno,
playa Puntilla (paraíso) y almuerzo, piscina, bar. Cenamos a la carta en el
restaurant Eurasia (comida asiática).
17 de febrero de 2013.
Desayuno, tv (futbol y tenis),
piscina, almuerzo, piscina, atardecer en sector ocean front, aperitivo y bar.
Cenamos a la carta en el restaurant La Pesca del Día.
18 de febrero de 2013.
Desayuno, playa Puntilla y
almuerzo, piscina, bar y cena buffet en Portonao.
19 de febrero de 2013.
Desayuno, piscina, check out,
bar, almuerzo, traslado al Holiday Inn Cartagena Morros, cocktail de
bienvenida, cena en el hotel, espumante
en terraza de la habitación.
20 de febrero de 2013.
Desayuno, piscina, masajes
descontracturantes en la playa, almuerzo en la piscina, paseo y cena por centro
histórico.
21 de febrero de 2013.
Hoy disfrutamos del hotel y a las
18 horas salimos al aeropuerto (vuelo: hora 20,15).
Colombia nos sorprendió
gratamente; su gente, arte, historia, cultura y como dice el lema de su campaña de turismo
“El riesgo es que te quieras quedar”.